La culpa es del maldito corazón…
Es que pensé que eras parte de mí, pero eras y serás ajeno. Nuestros, fueron sueños, fueron falacias, sueños efímeros y allí deberán de prevalecer. Lloré, como no lo había hecho tiempo atrás, pero sé que en otra vida nos volveremos a encontrar… cuando los dos seamos gatos.
Si no fuera tan ignorante…
Todo ha sido tu culpa…
Y aún así, existes, y te quiero.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
He decidido morir a los veinticuatro, así no estaré tan gastada, habré vivido algo, pero no mucho, y será así, porque definitivamente es mejor si no veo más expectativas después de eso, de esto y de aquello. No le temo, ya no conozco eso, se quedó en el pasado junto con los miedos del pasado, pero es que ahora, he decidido, que dentro de cuatro lustros termine mi existencia y mi paso por este mundo…
Almohada
Había estrellas rojas y amarillas al darle la vuelta a la almohada, soñaba con los ojos cerrados y solo distinguía colores tenues entre mis parpados, imprecisas siluetas precisas. Sentía el asfalto tocar mis manos, entonces decidí erguirme y moverme. Corrí por las voces, sentía desesperanza y volví, dormí en el sueño.
Era como ver algo nuevo de una creación de un dragón, era primavera y nevaba, se combinaba lo viejo en lo nuevo, estéticamente confuso y feo.
Y la irracional y destructiva naturaleza término por destruir lo que le estorbaba… el hombre. Corrió desnuda en su propia creación.
Tu beso fantasma. Las venas son azules. Luz cegadora de lo nuevo.
Era como ver algo nuevo de una creación de un dragón, era primavera y nevaba, se combinaba lo viejo en lo nuevo, estéticamente confuso y feo.
Y la irracional y destructiva naturaleza término por destruir lo que le estorbaba… el hombre. Corrió desnuda en su propia creación.
Tu beso fantasma. Las venas son azules. Luz cegadora de lo nuevo.
Sueño
Como en un cuento de hadas, siempre pensó en su príncipe azul, sin llegar a pensar que el amor no solo se basa en el exterior.
El llegó, toco a su puerta, y su príncipe encantado salió de una, no de un él. Encantada se volvió, sus días al lado de, y así surgieron cuentos para ella, la ausente, la que no está. ¿La maldad desvía?, ¿Qué es bueno o malo?, ¿Según la percepción de quien?, hacen que odiemos eso que somos, humanos.
Continuó con su imagen en la mente. Viajando a donde ya no era aquí, ni allá, con un terrible temor: el amor.
¿Desde cuándo ya no veía y le entrego lo que era?
Nos volvimos ciegos en nuestro afán de ocultar eso que tú no entiendes, desplazándonos en un infinito de ansiedad. Esos besos multifacéticos llenos de colores en cantidades dosificadas como un vaho de respiración que va y viene, mirándote en los ojos, recuperando la laguna mental de los ángeles caídos saltando al compás del amar.
Eres luz y sombra recuperándome en el mar bajando por tus estrellas, sumergiendo mis manos en el volcán.
Ahora sí, somos culpables, pensó. Y esto que no era ni para ti ni para mi empezó.
Dejándote entrar en mis sueños en la orilla del viento, donde se une una vez más esta luz, no sé si sea del sol o de la luna, es luz, le dijo a ella y se estremeció.
Toda cúspide tiene fin.
Cuando esto inicio, aquello culmino. Y el miedo sigue intacto, aquí aún, desde que todo inicio hasta que culminó.
Soñé que estaba muerta pero reviví para contar el miedo que tengo, y así tú me puedas hablar más de ti, ignorándote te llamo, eres impredecible y llamativa, ven siéntate, dijo con voz firme.
El llegó, toco a su puerta, y su príncipe encantado salió de una, no de un él. Encantada se volvió, sus días al lado de, y así surgieron cuentos para ella, la ausente, la que no está. ¿La maldad desvía?, ¿Qué es bueno o malo?, ¿Según la percepción de quien?, hacen que odiemos eso que somos, humanos.
Continuó con su imagen en la mente. Viajando a donde ya no era aquí, ni allá, con un terrible temor: el amor.
¿Desde cuándo ya no veía y le entrego lo que era?
Nos volvimos ciegos en nuestro afán de ocultar eso que tú no entiendes, desplazándonos en un infinito de ansiedad. Esos besos multifacéticos llenos de colores en cantidades dosificadas como un vaho de respiración que va y viene, mirándote en los ojos, recuperando la laguna mental de los ángeles caídos saltando al compás del amar.
Eres luz y sombra recuperándome en el mar bajando por tus estrellas, sumergiendo mis manos en el volcán.
Ahora sí, somos culpables, pensó. Y esto que no era ni para ti ni para mi empezó.
Dejándote entrar en mis sueños en la orilla del viento, donde se une una vez más esta luz, no sé si sea del sol o de la luna, es luz, le dijo a ella y se estremeció.
Toda cúspide tiene fin.
Cuando esto inicio, aquello culmino. Y el miedo sigue intacto, aquí aún, desde que todo inicio hasta que culminó.
Soñé que estaba muerta pero reviví para contar el miedo que tengo, y así tú me puedas hablar más de ti, ignorándote te llamo, eres impredecible y llamativa, ven siéntate, dijo con voz firme.
Armadura verde...
Armadura verde portas, y tu caballo es azul, como en los lejanos sueños de donde te extraje, ¡oh, parte querida de mi inconsciente celestial! Tan cercano siempre que te traigo a la mente, tan lejano e impropio cuando quieres pretender demencia, eres mío sin serlo, y observas el infinito, en el te deje un centenar de combustible para la ocasión. La soledad ahora es mi compañera en tu ausencia, conquistador de tierras conquistadas, soñador de sueños ya dichos, vividos e impresos, son tuyos. Cuidado con el huracán mi querido valiente, cuidado con lo que tienes y no sabes cuidar. Cuidado con el valor que no tienes, y cuidado aún más con lo que deseas y no sabes en donde está.
La musa del silencio subió tu recuerdo otra vez, por eso te traigo de lo cercano mi pequeño luchador de peleas ajenas. Di gracias de la insolencia que tienes, que hará sea la diferencia, luchador de los ignorados, amante de la belleza natural, a ti mi aprecio y protección incondicional. Más no olvides, que lo que buscas puede ser tu perdición, como tu perdición puede ser la salvación para otros, el sacrificio para ti, será el beneficio de los demás, ¿lo harás a pesar de su futura ingratitud? Ingrato el tiempo, que envejece tus pies, y tu cabeza empieza a cavar tu propia tumba, tu dolor cambia el color de tu voz, vez donde no hay ya, estas lejos de tu propia verdad, sumergiéndote en vanidad. Bendito el día en que te encuentres hasta el fondo, solo con tu verdad. Allí te lavare la cara, besare tus ojos, besare tus manos, besare tu rendido yo, y te amaré como lo hice siempre, empezaré por el comienzo del final de batallas ya perdidas, en orbitas lejanas a tu horizonte donde se escondían perdidos mi tu y yo, pero que no veías, y diré: - ¡aquí habíamos estado como desde un principio, lejos de aquellos pero los dos en una galaxia en común, en un momento propio para quien allá decidido ponernos!- Nos vio insignificantes y lejos de ser preocupantes, por eso mi caballero verde, mi mirada observará tu cabalgata hasta que te canses.
La naturaleza simplemente te vio llorando lejano y te trajo a mí.
La musa del silencio subió tu recuerdo otra vez, por eso te traigo de lo cercano mi pequeño luchador de peleas ajenas. Di gracias de la insolencia que tienes, que hará sea la diferencia, luchador de los ignorados, amante de la belleza natural, a ti mi aprecio y protección incondicional. Más no olvides, que lo que buscas puede ser tu perdición, como tu perdición puede ser la salvación para otros, el sacrificio para ti, será el beneficio de los demás, ¿lo harás a pesar de su futura ingratitud? Ingrato el tiempo, que envejece tus pies, y tu cabeza empieza a cavar tu propia tumba, tu dolor cambia el color de tu voz, vez donde no hay ya, estas lejos de tu propia verdad, sumergiéndote en vanidad. Bendito el día en que te encuentres hasta el fondo, solo con tu verdad. Allí te lavare la cara, besare tus ojos, besare tus manos, besare tu rendido yo, y te amaré como lo hice siempre, empezaré por el comienzo del final de batallas ya perdidas, en orbitas lejanas a tu horizonte donde se escondían perdidos mi tu y yo, pero que no veías, y diré: - ¡aquí habíamos estado como desde un principio, lejos de aquellos pero los dos en una galaxia en común, en un momento propio para quien allá decidido ponernos!- Nos vio insignificantes y lejos de ser preocupantes, por eso mi caballero verde, mi mirada observará tu cabalgata hasta que te canses.
La naturaleza simplemente te vio llorando lejano y te trajo a mí.
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